|
Sandra
Commisso.
scommisso@clarin.com
Después de ser una cara conocida —y polémica—
de la televisión, Jaime Bayly decidió dedicarse
por completo a la literatura y al cine, su nueva pasión.
El 26 se estrena en Buenos Aires, La mujer de mi hermano,
una película basada en su novela, de la que además
es guionista y coproductor. "Cuando me propusieron hacer
la película accedí con la condición de
que yo escribiera el guión porque hubo otra novela
mía, No se lo digas a nadie, que fue
llevada al cine con algunos cambios deshonestos. Por eso esta
vez quise tener el control creativo. Y además, decidí
entrar a la aventura con todo y también coproducir",
cuenta. Bayly está de vacaciones en Buenos Aires, con
sus hijas, Camila y Lola, de doce y diez años.
La historia que cuenta La mujer de mi hermano
se centra en la relaciones de una familia de clase alta, donde
hay traiciones, rencores y secretos que enturbian todos los
lazos. Una mujer, Zoe, se enfrenta a un triángulo sentimental
entre su marido, Ignacio, y el hermano de éste, Gonzalo.
"Este es mi primer guión y fue un proceso ríspido.
No fue fácil adaptar la novela al cine; hay que cambiar
de lenguaje, dejar cosas afuera y eso siempre es doloroso.
Pero en el camino, también me di cuenta de que, así
como salían cosas, podían entrar otras, y agregué
dos personajes que no están en la novela: el cura y
Boris, el amigo gay".
El reparto de la película es un mosaico latinoamericano:
actúan Bárbara Mori (Zoe), una estrella de las
telenovelas mexicanas (protagonista de la exitosa Rubí);
Christian Meier (Ignacio), peruano que trabajó en varios
países; Manolo Cardona (Gonzalo); colombiano; los mexicanos
Bruno Bichir y Angélica Aragón, de larga trayectoria
en su país; y elchileno Beto Cuevas, líder del
grupo La Ley, que aquí hace su debut como actor. Además,
la película se filmó en Santiago de Chile y
fue dirigida por el peruano Ricardo de Montreuil, habitual
realizador de la MTV.
En "La mujer de mi hermano"
pasan muchas cosas terribles...
Sí, es una historia muy tensa y sombría. Creo
que la película es una fotografía de la vida
en el closet, una mirada sobre la infelicidad que provoca
vivir en un armario, no ver lo que pasa alrededor. En la película
todos mienten, pero son mentiras más por compasión
que por maldad. Todos los personajes tienen una ambivalencia
moral que los hace muy reales. Pueden ser muy egoístas
y viles, y caer muy bajo pero también tienen gestos
de nobleza y generosidad, son comprensivos. Y evolucionan,
cambian todo el tiempo, se muestran en distintas facetas.
Es una visión bastante descarnada de la vida
en pareja, de la familia, de instituciones como la Iglesia
Creo que sí hay una mirada cruda, poco convencional.
Yo siento que toda vida en pareja te exige capitular, entregar
algo tuyo en aras de algo en común; hacer acuerdos.
En ese sentido, la película tiene una visión
desencantada de lo que es el amor en estos tiempos. Pero es
realista. No hay romanticismo aunque hacia el final aparecen
cierta ternura y compasión, también. Además
muestra que tus peores enemigos pueden estar dentro de tu
propia familia.
Todo sucede en una clase social
alta, donde no hay preocupaciones económicas. ¿Estos
conflictos son los mismos en otros estratos o no?
Yo he retratado el mundo que conozco, no me atrevo a retratar
lo que ocurre en otras clases sociales aunque me parece que
los conflictos pueden ser los mismos. El tema es cómo
se resuelven en cada lugar. Lo que sí me gusta de la
película es que, a pesar de todo, nadie mata a nadie,
no hay sangre ni violencia. Y eso está bueno porque
sospecho que en la vida real la mayoría de las veces
sucede así, cada uno se acomoda como puede.
Bayly nació en Lima hace 41 años, es el tercero
de diez hermanos ("con padres del Opus Dei, imagínate")
y estuvo casado varios años. Ganó el Premio
Herralde en 1997 por su novela La noche es virgen
y publicó otras ocho más. La última,
Y de repente, un ángel, fue finalista
del Premio Planeta en 2005.
El cine, ¿es una faceta nueva que descubriste
en tu vida?
Totalmente. Voy a seguir haciendo películas porque
la aventura resultó positiva. A la película
le fue muy bien en México, donde tuvo más de
un millón de espectadores en dos meses. Ahora se estrena
acá, en Chile, después en Perú, Brasil,
Ecuador y en marzo, en Estados Unidos. Veremos cómo
funciona. De cualquier manera, todo escritor, lo diga o no,
aspira a que sus novelas cobren vida en las películas
porque es una forma de llegar más masivamente a la
gente. Y también despierta a posibles lectores.
¿La televisión
es una etapa superada?
Hace cuatro años que no hago más televisión.
Tomé cierta distancia de la tele porque es un medio
muy agresivo y violento que te condena al vértigo de
lo inmediato, te exige mucha exposición y eso siempre
es empobrecedor. Cuando veo mis programas de entrevistas,
de hace varios años, me doy cuenta de que perdieron
valor. La tele no resiste el paso del tiempo. En cambio el
cine está más cercano a la literatura. Ahora
le tomé el gusto y probablemente escriba más
guiones, tal vez, de humor. Es algo más laborioso pero
perdura más.
www.clarin.com/diario/2006/01/14
|