El
cantante prepara su primer disco como solista y, entre música,
proyectos de cine y pintura, va dejando salir al artista que
lleva dentro
Por
Viviana P. Villalón
Con
una sencillez que asombra y un apetito por crear que a ratos
lo deja extenuado y sin poder dormir, Beto Cuevas relata a
PeopleEnEspañol.com cómo se prepara para lanzar
su primer álbum como solista, a la vez que expande
su arte al cine y a la pintura, dejando atrás sus días
como vocalista de La Ley.
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Sus
seguidores esperan con curiosidad y expectativa la que será
su primera aventura musical sin la banda que lo lanzó
a la fama, y que planea estrenar durante el primer trimestre
del 2007. Él, con la calma y reflexión que lo
caracterizan, afirma que no caerá en el cliche de muchos
vocalistas de bandas famosas que lo primero que hacen como
solistas es un álbum electrónico. “Quiero
hacer algo no demasiado oscuro ni demasiado intimista, quiero
hacer algo que le llegue a la gente”, explica tras revelar
que seguirá moviéndose entre el rock y el pop.
“No me da vergüenza decir la palabra pop, yo soy
un artista pop orgullosamente”, recalca.
Y es que para este chileno que habla inglés, francés
y español a la perfección, más que un
medio para obtener fama y dinero, la música es una
vía para dejar salir lo que lleva en el alma. “No
hago mi música en base a lo que suena en la radio o
en base a lo que la gente supuestamente quiere escuchar. Yo
la hago en base a lo que necesito decir, a lo que necesito
expresar”, explica.
Mientras
sus fans aguardan ansiosos por su música, Cuevas no
pierde el tiempo. Además de pasarse horas componiendo
nuevos temas, está decidido a seguir creciendo como
actor. Tras su breve aparición en La mujer de mi hermano,
donde interpretó a un sacerdote, podremos verlo muy
pronto en Borderland, una historia verídica sobre el
secuestro de un joven norteamericano en un pueblo fronterizo
en México. “Interpretaré al jefe de un
grupo de culto llamado Santillán. Es un personaje muy
oscuro y violento”, adelanta misterioso. ¿Su
próximo paso? Interpretar su primer rol protagónico
en una cinta que comenzará a rodar a fin de año
con el mismo productor de La mujer de mi hermano, Stan Jakubowicz.
“Interpretaré a un profesor casado que se enamora
de una joven de 22 años”, cuenta.
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Y como si sobresalir
en la música y en el cine no fuera suficiente, Cuevas
planea dedicarle varias horas de su agitada agenda a un antiguo
amor que recientemente redescubrió: la pintura. Desde
ya adelanta entusiasmado que tiene planes de montar una exposición
con sus cuadros en Nueva York. “Estoy en la búsqueda
del concepto que quiero desarrollar para mi primera exposición
(…) En momentos soy muy figurativo y en momentos muy
abstracto”, explica sobre su arte que durante un viaje
a la Gran Manzana impresionó al reconocido pintor Ray
Smith. “Me apadrinó oficialmente y me invitó
a pintar en su estudio”, relata orgulloso.
Con tantos logros pareciera que razones para sentirse realizado
le sobran a este talentoso músico, pero Cuevas no lo
está. Afirma que le saca provecho a su inseguridad
para crear arte y que espera nunca llegar a sentirse cómodo
como artista. “Uno no puede estar tranquilo,
la tranquilidad y la comodidad son una sentencia de muerte
para el alma. El día en que esté cómodo
me retiro”, concluye como todo un filósofo.